Recuerda nunca caigas en los estereotipos
Prevención
La prevención de la bulimia tiene que realizarse con un
enfoque multidisciplinar. Los especialistas destacan la importancia que tiene
la prevención social y la colaboración de modelos, diseñadores, presentadores
de televisión, publicistas y deportistas, entre otras profesiones para reducir
los mensajes que se lanzan a la población que inciden en la pérdida de peso de
forma no responsable y engañosa y en las tallas de la ropa.
A nivel familiar conviene insistir en que las familias sigan
una dieta equilibrada, como la mediterránea, y que se evite la obsesión por la
dieta, el peso o la imagen corporal.
Por último, desde la escuela se puede educar a los niños
sobre alimentación y nutrición así como fomentar la autoestima, las habilidades
sociales y comunicativas
Síntomas
Generalmente las personas que padecen bulimia han sido
obesas o han realizado numerosas dietas sin control médico. Los bulímicos
tratan de ocultar los vómitos y las purgaciones, por lo que la enfermedad suele
pasar desapercibida durante mucho tiempo. Los síntomas típicos de un cuadro de
bulimia son los siguientes:
Además de las
manifestaciones generales se pueden distinguir:
Alteraciones
psicológicas
Los enfermos con bulimia nerviosa se caracterizan por una
gran impulsividad y un bajo autocontrol. Esto puede provocar que, además de los
atracones, los bulímicos tiendan a meterse en situaciones peligrosas o a entrar
en discusiones con facilidad, teniendo grandes cambios de humor.
Además, como la autoestima la tienen muy baja es frecuente
que aparezcan síntomas de depresión y ansiedad y que abusen del alcohol y las
drogas. Los bulímicos también pueden ser cleptómanos y ludópatas.
Síntomas
físicos
En cuanto a los signos físicos que evidencian la enfermedad
se encuentran la debilidad, dolores de cabeza; hinchazón del rostro por el
aumento de las glándulas salivales, sobre todo las parótidas, problemas con los
dientes, mareos, pérdida de cabello, irregularidades menstruales, y bruscos
aumentos y reducciones de peso, aunque generalmente no sufren una oscilación de
peso tan importante como la que se manifiesta en la anorexia. La bulimia puede
ir acompañada de otros trastornos, como la promiscuidad sexual.
Las
consecuencias clínicas son:
Arritmias que pueden desembocar en
infartos.
Deshidratación.
Intestino irritable y megacolon.
Reflujo gastroesofágico.
Caries dentales.
Pérdida de masa ósea.
Perforación esofágica.
Roturas gástricas.
Pancreatitis.
Tratamientos
El tratamiento de este trastorno de la alimentación tiene
que ser multidisciplinar y adaptarse a cada paciente de forma individual.
Las dos aproximaciones al tratamiento son la psicoterapia y
los fármacos. Es mejor que la psicoterapia la realice especialista con experiencia
en alteraciones de la conducta alimentaria. Éste decidirá además si el paciente
necesita seguir una terapia con antidepresivos que ayude a controlar la bulimia
nerviosa.
Los primeros pasos deben encaminarse a evitar los vómitos,
normalizar el funcionamiento metabólico del enfermo y enseñarle a mantener una
dieta equilibrada y tener unos buenos hábitos alimenticios.
Junto a este tratamiento, encauzado hacia la recuperación
física, paralelamente se desarrollará una terapia psicológica con el fin de
reestructurar las ideas racionales y corregir la percepción errónea que el
paciente tiene de su propio cuerpo.
La curación de la bulimia se alcanza en el 40 por ciento de
los casos, si bien es una enfermedad intermitente que tiende a cronificarse. La
mortalidad en esta enfermedad supera a la de la anorexia debido a las
complicaciones derivadas de los vómitos y el uso de purgativos.
Por: David
Tapia Selim
Se me hizo muy interesante las consecuencias clínicas, todo a lo que este trastorno te puede llevar. Bien. David
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