jueves, 8 de septiembre de 2016

Bulimia
La bulimia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria que consiste en una falta de control sobre la comida, con una ingesta de grandes cantidades de alimentos en un corto periodo de tiempo, acompañada por conductas compensatorias como consumo excesivo de laxantes o vómitos auto inducidos. El enfermo mantiene estas conductas en secreto, por lo que a veces es difícil que las personas de su entorno detecten el problema.
La bulimia, junto con la anorexia nerviosa, constituyen los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) de más rápido crecimiento en la población joven, caracterizados por un conjunto de comportamientos dirigidos a conseguir o mantener lo que el paciente considera como peso aceptable, siguiendo unas dietas totalmente irracionales y con un angustioso miedo a engordar.
Se presenta en el 90% de los casos en mujeres; también pueden sufrirla hombres, aunque su proporción es cerca de diez veces menor. Es frecuente en adolescentes y en el inicio de la edad adulta.
Causas de la bulimia
No se ha conseguido encontrar una causa orgánica que origine este trastorno de la conducta alimentaria (TCA), pero se cree que existen varios factores secuenciales que pueden desencadenar la bulimia nerviosa. Una autoestima puede conducir a una excesiva preocupación por el aspecto físico, lo que lleva a realizar dietas restrictivas, que no siempre producen los resultados deseados, alternadas con episodios de consumo incontrolado de comida, que provocan un desequilibrio metabólico. El paciente tiene sentimientos de culpabilidad a consecuencia del atracón, y su preocupación por engordar genera otras conductas como el vómito auto inducido y el abuso de laxantes. 
El enfermo puede sentirse también presionado por los patrones de belleza considerados ideales por la sociedad, y por la necesidad de ser delgado y atractivo para sentirse aceptado. Experiencias de rechazo social o un fracaso sentimental pueden hacerle creer que perder peso es un requisito indispensable para tener éxito.
Otra causa, presente también en el trastorno de anorexia, es una falsa percepción de la imagen corporal: el enfermo se ve gordo aunque su peso sea normal para su edad y constitución.

Factores de riesgo de la bulimia

La bulimia nerviosa constituye un grave problema de salud pública, porque  afecta a más del 2% de las adolescentes de entre 14 y 18 años, y a los varones en una proporción cerca de diez veces menor, y varios estudios indican que la enfermedad sigue incrementándose en la actualidad. Se suele infravalorar el problema, ya que los pacientes tienden a ocultar los síntomas y a no buscar ayuda, por lo que muchos enfermos no han sido diagnosticados.

Entre los factores de riesgo para desarrollar la bulimia destacan:
·         Hacer dieta. En algunos casos, al dejar de ingerir carbohidratos, la persona se priva de un importante supresor del apetito, lo que hace que sienta un deseo incontrolable de comer. Además, las dietas estrictas pueden afectar a ciertos neurotransmisores cerebrales como la serotonina, lo cual predispone a la bulimia.
·         La influencia social. El cine, la televisión, la publicidad, la moda... transmiten constantemente mensajes que indican que es necesario estar delgado para ser feliz y tener éxito. Para conseguir ser aceptados socialmente, cada vez más jóvenes tratan de modificar su apariencia física, utilizando métodos que ponen en peligro su salud.
·         La incorporación de la mujer al mundo laboral supone un cambio en los hábitos alimenticios de las familias, al faltar una persona que establezca los horarios de las comidas y vigile su cumplimiento. De esta forma, los adolescentes están menos controlados y comen, o dejan de comer, sin el conocimiento de sus padres.
·         En las personas más vulnerables, problemas emocionales como el divorcio de los padres, el fallecimiento de un ser querido, la sobreprotección familiar, o antecedentes de depresión y otros trastornos mentales en la familia, pueden ser factores desencadenantes de un desorden alimentario.
·         Por otro lado, una excesiva preocupación por la figura y el peso puede ser un desencadenante de bulimia, así como la baja autoestima y el perfeccionismo.
Hablamos de un peligroso trastorno de la conducta alimentaria, que tanto jóvenes como adultos deberían evitar. Estos consejos deberían ser tomados en cuenta por todo aquel que quiera prevenir la bulimia:
·         Descubre qué te gusta de tu cuerpo, recuérdalo, y potencia ese atractivo con la ropa que mejor se adapte a tu físico. También puedes disimular los aspectos negativos. Es normal que ciertas partes del cuerpo no te agraden, y querer mejorar o esconder esos defectos no es malo, siempre que no se convierta en una obsesión.
·         No te compares con los demás. El físico es, sobre todo, cuestión de genes, y aunque se puede mejorar practicando deporte y con una dieta equilibrada, la estructura ósea y la estatura no se pueden modificar. Aprende a sentirte cómodo con tu físico porque esa seguridad se transmite y resultarás más atractivo.
·         Conoce y valora tus cualidades, y muéstralas cuando conozcas gente nueva. Cuando alguien es simpático, ingenioso, amable, dice cosas interesantes y sabe escuchar, el físico queda en un segundo plano.
·         No critiques la apariencia de los demás. Valóralos por sus cualidades y su carácter, al margen de su belleza.
·         Si te sientes mal con tu cuerpo, no comiences una dieta por tu cuenta sin consultar primero con un profesional. No te aísles, habla con tu familia y amigos. Siempre hay alternativas para mejorar sin necesidad de caer en hábitos perjudiciales para tu salud, que son un problema grave y no una solución.

Webconsultas.com. (2010). Prevención de la bulimia. [online] Available at: http://www.webconsultas.com/bulimia/prevencion-de-la-bulimia-1953 [Accessed 9 Sep. 2016].

POR: José Emmanuel Santos Hernández
 
ENTREVISTA: “LA BULIMIA ES UN TRASTORNO ALIMENTARIO QUE SE SUPERA CON UN TRATAMIENTO TERAPÉUTICO ADECUADO”

Ainhoa Echavarria es miembro del equipo de ACABE- Asociación Contra Anorexia y Bulimia en Bizkaia. Fundada en 1994 ayuda a personas que sufren trastornos de conducta alimentaria y a sus familiares, ofreciendo información, asesoramiento y apoyo mediante una atención personalizada.
¿Qué es la anorexia?
Es un trastorno de la conducta alimentaria con unos criterios diagnósticos muy concretos: falta de apetito, rechazo de alimentos, pérdida de peso deliberada, inducida y mantenida por el propio enfermo…
¿Y qué es la bulimia?
Es otro trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza por los atracones recurrentes y por conductas compensatorias inadecuadas que se realizan de forma repetida, tales como el uso de diuréticos, vómitos auto inducidos, ejercicio excesivo…
Frecuentemente se confunden, ¿qué tienen en común y que les diferencia?
Ambas son trastornos de la alimentación, conductas no habituales, anormales, insanas que vienen provocadas por situaciones de cambio, de angustia que no sabes manejar, ni gestionar. Esta circunstancia se traduce en el trastorno alimentario. Sin embargo, a veces no se cumplen estrictamente los criterios y hablamos de trastornos de la alimentación no especificados. Respecto a las diferencias, la anorexia la asimilamos con restricción y la bulimia con impulsividad. De todas formas, yo prescindo de estas etiquetas, es mejor hablar de trastornos de la alimentación en general que intentar clasificar a la gente. No son compartimentos estancos, se puede pasar de un periodo más restrictivo a otro más compulsivo.
¿Qué indicios o conductas pueden alertar a los padres de la existencia de estos trastornos?
Depende de cada persona, en algunos casos es menos evidente que en otros y, por tanto, se tarda más en averiguarlo. Aunque nadie está exento, el perfil más común es gente muy responsable, muy autoexigente y perfeccionista. Se produce un cambio en la conducta y en el carácter: aislamiento, tristeza, menor vida social… En todo caso, siempre es mejor excederse en la prevención, informarse y descartar, que pensar que es algo propio de la edad, que ya se les pasará.
¿Se conocen las causas?
Se da una combinación de factores precipitantes y predominantes que provoca la derivación en un trastorno de alimentación. No porque una persona tenga de repente un día compulsivo podemos concluir que ya tiene un trastorno.
Hay factores que predisponen (genéticos, sociales, entorno familiar, personalidad…), factores precipitantes (la pubertad –vulnerabilidad ante grandes cambios-, sumisión a estereotipos culturales, situaciones estresantes –exámenes, divorcios o separaciones, abusos,…) y factores mantenedores (malnutrición, aislamiento social, problemas de estado de ánimo, distorsiones de la imagen corporal…).
¿Ejercen una gran influencia los medios de comunicación y el canon estético que nos imponen?
Es un factor mantenedor no desencadenante, que hace que la enfermedad se prolongue en el tiempo. Esta sociedad impone una imagen perfecta que incide negativamente en el individuo agravando la falta de autoestima. La comparación con los modelos estéticos que se dan por buenos es la que da lugar, entre otras cosas, a la distorsión de la imagen.
¿Los trastornos son exclusivos de la adolescencia?
No es exclusivo de los adolescentes, pero sin duda es la edad más vulnerable para que aparezcan estos trastornos. También es cierto que cada vez acude más gente adulta. Cualquiera es vulnerable, cualquiera puede mal gestionar situaciones problemáticas y de angustia.
¿También afecta a los hombres?
Aunque es menor y menos conocido el porcentaje, hay casos de chicos. Frecuentemente los deportistas con cierto grado de profesionalización tienen que pasar controles de peso muy rigurosos que unido a otros factores pueden desembocar fácilmente en un trastorno.
¿Una vez diagnosticado, en qué consiste el tratamiento?
Recomendamos un tratamiento multidisciplinar: una combinación de psicólogo, psiquiatra y, si es necesario, un médico nutricionista que controle el peso. A la terapia psicológica hay que añadir la colaboración del psiquiatra porque en algunos casos es necesaria una medicación como apoyo (problemas de ansiedad, sensación de falta de autocontrol).
Una vez que el médico de cabecera diagnostica el trastorno alimenticio, se envía al enfermo mediante un volante de derivación al centro de salud mental donde se le hace una valoración. Se decide si se puede tratar allí o en un centro más específico, como suele ser el hospital, donde existen Unidades específicas.
¿El reconocimiento del trastorno es el primer paso y el más difícil?
El primer paso, y seguramente el más difícil, es el reconocimiento de la existencia del trastorno y se produce normalmente tras superar un periodo inicial de negación en el que es imposible ayudar al enfermo. Sin embargo no es el único obstáculo que se plantea, ya que según va avanzando la terapia se genera cierta incertidumbre en los enfermos que llevan tiempo con el trastorno, miedo a lo que va a ser su futuro.
¿El comportamiento depresivo está relacionado con los trastornos alimenticios?
Hay un alto el porcentaje de personas con depresión, con problemas de aceptación y baja autoestima, que terminan sufriendo trastornos alimenticios. Aquí juega un papel importante la medicación para reforzar el estado de ánimo y facilitar el tratamiento terapéutico.
¿Cómo puede ayudar el entorno familiar en la superación de los trastornos?
Sobre todo hay que ejercitar la paciencia, hay que evitar hablar de comida, eludir frases tipo “…pero, ¡come un poco!…”. Además, hay que añadir que en muchos casos coincide con la adolescencia y el consiguiente choque generacional. Es una tarea difícil empatizar con el enfermo que casi siempre se encuentra absorto en su problema y no entiende la preocupación de sus padres.
¿Es importante que en el tratamiento se implique toda la familia?
Es fundamental que colabore y se comprometa todo el entorno familiar, remar todos juntos en el mismo sentido asistiendo a las terapias. No ayuda mucho lo de “poli bueno” y “poli malo”.
¿Qué papel desempeñan las asociaciones contra la anorexia y bulimia como ACABE?
Intentamos llegar donde la Administración no llega, tratamos de complementarnos. Prestamos apoyo a enfermos y familiares, tratamiento psicológico, terapia familiar, informamos sobre los recursos comunitarios…
Ofrecemos terapias para los enfermos y para los familiares, planteadas como un espacio de desahogo, donde puedan encontrar el apoyo de otros y compartir experiencias bajo la supervisión de un psicólogo.

¿Trabajáis coordinadamente con los médicos especialistas?
Tenemos trato directo con los profesionales especializados en este campo y celebramos reuniones anuales en las que hablamos sobre las necesidades que hay y proponemos mejoras y servicios que posteriormente trasladamos a la Sanidad Pública.
¿Qué se puede hacer desde los centros de enseñanza?
Ofrecemos charlas tanto a los alumnos como a las Asociaciones de Padres desde un enfoque preventivo y didáctico, con el fin de facilitar la identificación de los síntomas de los trastornos de alimentación
¿Tiene una curación completa?
Conocemos a mucha gente que ha recibido el alta y lleva una vida completamente normal. En cualquiera de los casos se puede mejorar la calidad de vida. Si se hace un buen trabajo se puede superar con un buen tratamiento terapéutico.
¿Está la sociedad actualmente suficientemente concienciada de la gravedad de este problema?
Hoy en día hay información suficiente. Sin embargo, creo que hay más trastorno alimentario del que se reconoce porque hay gente que lo ha asimilado, que convive con él. También, hay cierta tendencia a banalizar este tema, a encasillarlo, a identificar estos trastornos con las modelos, con chicas que quieren estar más delgadas.
¿Y habéis notado últimamente un incremento en el número de enfermos?
Desde el año pasado hemos percibido un aumento en gente más joven de lo habitual. Si antes la media era de 18 años, desde el año pasado ha bajado a 13-14 años e incluso alguna niña de 11. Yo quiero achacarlo a que la adolescencia llega antes, todo es más precoz. Este descenso en la media hace que los colegios cumplan un papel muy importante. Tanto tutores como orientadores de los centros de enseñanza detectan el problema y dan la voz de alarma.


Zainduzaitez.com. (2016). Entrevista: “La anorexia y la bulimia son trastornos alimentarios que se superan con un tratamiento terapéutico adecuado” | Zaindu Zaitez. [online] Available at: http://zainduzaitez.com/entrevista-la-anorexia-y-la-bulimia-son-trastornos-alimentarios-que-se-superan-con-un-tratamiento-terapeutico-adecuado/ [Accessed 9 Sep. 2016].
POR: José Emmanuel Santos Hernández


 

 Por: David Tapia Selim
Análisis personal
Bulimia
A mi punto de vista este trastorno se tiene que tratar con suma seriedad como cualquier otro. La bulimia en la actualidad es un problema el cual muchas personas padecen debido a su gran preocupación por seguir las etiquetas de los estereotipos sin importar que tal vez nunca lo logren debido a su genética en el caso de la bulimia la persona en cuestión come grandes cantidades de alimentos sin importar lo que sea pero no disfruta la comida como lo haría cualquier otra persona ya que inmediatamente después de comer vomita a propósito para que todas las calorías que consumió no se absorban por el organismo, esto principalmente por el miedo de la persona a engordar.
El problema de esto es que se hace casi todas las comidas dos veces por día lo cual a la largo plazo puede causar problemas al individuo como por ejemplo su cuerpo puede tener una gran deficiencia de proteínas vitaminas y otras cosas las cuales el cuerpo necesita y requiere para su buen funcionamiento y también le puede traer problemas psicológicos u enfermedades como anemia desnutrición entre otros.
Lo importante aquí es no olvidar quienes somos como somos y lo que somos ya que todos somos únicos e irrepetibles no hay que dejarse por ningún estereotipo que los  medios de comunicación muestren ya que lo que importa es ser uno mismo ante todos sin esconder lo que somos aunque no tengamos un físico increíble o cualquier otra cosa, no olvides ser tú mismo siempre


Por: David Tapia Selim
Recuerda nunca caigas en los estereotipos
Prevención
La prevención de la bulimia tiene que realizarse con un enfoque multidisciplinar. Los especialistas destacan la importancia que tiene la prevención social y la colaboración de modelos, diseñadores, presentadores de televisión, publicistas y deportistas, entre otras profesiones para reducir los mensajes que se lanzan a la población que inciden en la pérdida de peso de forma no responsable y engañosa y en las tallas de la ropa.
A nivel familiar conviene insistir en que las familias sigan una dieta equilibrada, como la mediterránea, y que se evite la obsesión por la dieta, el peso o la imagen corporal.
Por último, desde la escuela se puede educar a los niños sobre alimentación y nutrición así como fomentar la autoestima, las habilidades sociales y comunicativas
Síntomas
Generalmente las personas que padecen bulimia han sido obesas o han realizado numerosas dietas sin control médico. Los bulímicos tratan de ocultar los vómitos y las purgaciones, por lo que la enfermedad suele pasar desapercibida durante mucho tiempo. Los síntomas típicos de un cuadro de bulimia son los siguientes:
Además de las manifestaciones generales se pueden distinguir:
Alteraciones psicológicas
Los enfermos con bulimia nerviosa se caracterizan por una gran impulsividad y un bajo autocontrol. Esto puede provocar que, además de los atracones, los bulímicos tiendan a meterse en situaciones peligrosas o a entrar en discusiones con facilidad, teniendo grandes cambios de humor.
Además, como la autoestima la tienen muy baja es frecuente que aparezcan síntomas de depresión y ansiedad y que abusen del alcohol y las drogas. Los bulímicos también pueden ser cleptómanos y ludópatas.
Síntomas físicos
En cuanto a los signos físicos que evidencian la enfermedad se encuentran la debilidad, dolores de cabeza; hinchazón del rostro por el aumento de las glándulas salivales, sobre todo las parótidas, problemas con los dientes, mareos, pérdida de cabello, irregularidades menstruales, y bruscos aumentos y reducciones de peso, aunque generalmente no sufren una oscilación de peso tan importante como la que se manifiesta en la anorexia. La bulimia puede ir acompañada de otros trastornos, como la promiscuidad sexual.
Las consecuencias clínicas son:
    Arritmias que pueden desembocar en infartos.
    Deshidratación.
    Intestino irritable y megacolon.
    Reflujo gastroesofágico.
    Caries dentales.
    Pérdida de masa ósea.
    Perforación esofágica.
    Roturas gástricas.
    Pancreatitis.
Tratamientos
El tratamiento de este trastorno de la alimentación tiene que ser multidisciplinar y adaptarse a cada paciente de forma individual.
Las dos aproximaciones al tratamiento son la psicoterapia y los fármacos. Es mejor que la psicoterapia la realice especialista con experiencia en alteraciones de la conducta alimentaria. Éste decidirá además si el paciente necesita seguir una terapia con antidepresivos que ayude a controlar la bulimia nerviosa.
Los primeros pasos deben encaminarse a evitar los vómitos, normalizar el funcionamiento metabólico del enfermo y enseñarle a mantener una dieta equilibrada y tener unos buenos hábitos alimenticios.
Junto a este tratamiento, encauzado hacia la recuperación física, paralelamente se desarrollará una terapia psicológica con el fin de reestructurar las ideas racionales y corregir la percepción errónea que el paciente tiene de su propio cuerpo.
La curación de la bulimia se alcanza en el 40 por ciento de los casos, si bien es una enfermedad intermitente que tiende a cronificarse. La mortalidad en esta enfermedad supera a la de la anorexia debido a las complicaciones derivadas de los vómitos y el uso de purgativos.
Por: David Tapia Selim


miércoles, 7 de septiembre de 2016

“BULIMIA”
Qué es?
La bulimia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza porque las personas que la padecen suelen darse atracones recurrentes en los que ingieren grandes cantidades de comida en un espacio corto de tiempo, es decir, comen más cantidad de comida que la mayoría de personas en el mismo tiempo.
Los bulímicos son incapaces de dominar los impulsos que les llevan a comer y tienen la sensación que no pueden parar de comer. Sin embargo, el sentimiento de culpa y vergüenza tras ingerir muchos alimentos les lleva a una purga (vómitos auto inducidos o empleo de laxantes o diuréticos o ambos), regímenes rigurosos o ejercicio excesivo para contrarrestar los efectos de las abundantes comidas y evitar engordar.
Estas personas tienen cerca de 15 episodios de atracones y vómitos por semana y, en general, su peso es normal, por lo que resulta difícil detectar la enfermedad. En un solo atracón pueden llegar a consumir de 10.000 a 40.000 calorías.
Causas:
En el origen de esta enfermedad intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales que desvirtúan la visión que el enfermo tiene de sí mismo y responden a un gran temor a engordar.
El enfermo de bulimia siempre está muy preocupado por su peso, aun cuando es normal, pero no puede reprimir sus ansias de comer. Además, los bulímicos no se encuentran bien consigo mismos (no sólo físicamente, tampoco se valoran).Generalmente la bulimia se manifiesta tras haber realizado numerosas dietas dañinas sin control médico. La limitación de los alimentos impuesta por el propio enfermo le lleva a un fuerte estado de ansiedad y a la necesidad patológica de ingerir grandes cantidades de alimentos.
Hasta el momento se desconoce la vulnerabilidad biológica implicada en el desarrollo de la enfermedad y son más conocidos algunos factores desencadenantes relacionados con el entorno social, las dietas y el temor a las burlas sobre el físico. Muchos de los factores coinciden con los de la anorexia, como los trastornos afectivos surgidos en el seno familiar, el abuso de drogas, la obesidad, la diabetes mellitus, determinados rasgos de la personalidad y las ideas distorsionadas del propio cuerpo.
Por último, los factores socioculturales, como los ideales de delgadez que se imponen desde los medios de comunicación, y las modas hacen que la sociedad tienda a intentar conseguirlos y cuando no se logra provoca la frustración. Ésta se incrementa en la época adolescente.
Es importante aclarar que los trastornos de la conducta alimentaria no suelen aparecer cuando se manifiesta uno de estos factores sino que es la confluencia de varios lo que puede llevar a que aparezca la bulimia.



Síntomas
Generalmente las personas que padecen bulimia han sido obesas o han realizado numerosas dietas sin control médico. Los bulímicos tratan de ocultar los vómitos y las purgaciones, por lo que la enfermedad suele pasar desapercibida durante mucho tiempo. Los síntomas típicos de un cuadro de bulimia son los siguientes:
                  Atracones o sobre ingesta de alimentos: El enfermo come una gran cantidad de alimentos en un espacio de tiempo muy corto y no tiene control sobre la ingesta: presenta tal ansiedad que cree que no puede parar de comer.
                         Los bulímicos no sienten ningún placer al comer ni tienen preferencias en cuanto al tipo de alimentos, sólo buscan saciarse. Intentan evitar los lugares en los que hay comida y procuran comer solos, por lo que su comportamiento suele ser asocial, tienden a aislarse y la comida es su único tema de conversación. Además, la falta de control sobre los alimentos les produce grandes sentimientos de culpa y vergüenza.
                   
                  Uso de laxantes: Para prevenir el aumento de peso y compensar el atracón o el exceso de comidas, el enfermo se provoca vómitos, utiliza laxantes, diuréticos, fármacos, o recurre a otros medios que le permitan controlar el peso, como la práctica abusiva de actividades deportivas.
                          
                  Repetición: Los ciclos de atracones y vómitos se manifiestan un mínimo de dos veces por semana.
                   
                  Baja autoestima.

Prevención
La prevención de la bulimia tiene que realizarse con un enfoque multidisciplinar. Los especialistas destacan la importancia que tiene la prevención social y la colaboración de modelos, diseñadores, presentadores de televisión, publicistas y deportistas, entre otras profesiones para reducir los mensajes que se lanzan a la población que inciden en la pérdida de peso de forma no responsable y engañosa y en las tallas de la ropa.
A nivel familiar conviene insistir en que las familias sigan una dieta equilibrada, como la mediterránea, y que se evite la obsesión por la dieta, el peso o la imagen corporal.
Por otro lado, es recomendable que no hay una protección excesiva de los padres sobre los hijos. Esto facilitará la autonomía del adolescente y que éste sea capaz de resolver problemas y tomar sus propias decisiones.
Por último, desde la escuela se puede educar a los niños sobre alimentación y nutrición así como fomentar la autoestima, las habilidades sociales y comunicativas.
Hernández .F.M.. (4 de Noviembre del 2005). Bulimia y sus Síntomas. 7 de Septiembre del 2017, de DEMEDICINA Sitio web: http://www.dmedicina.com/enfermedades/psiquiatricas/bulimia.html

Por: Adolfo Franco Muñoz J